Montaña robusta entre pensamientos, cuerpo expuesto, delirios olvidados,
expectativas de asombro, fines adosados al infinito, espalda al mar.
Bello Monte crece mirado, y yo solo soy un balcón entre brisas frías en
la mañana temprana. Yo quiebro la sed con café en mi regazo y en mis
labios. Tiemblo agradecida con la caricia de este silencio que me
ilustra.
1 febrero 2017
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