09 marzo, 2017

al farol, a la contigüidad

Una ventana es a la penumbra lo que una fisura es a la presión. Un preludio de agonía tiene en la espera del paisaje un evitamiento. Mi cuarto no tiene una puta ventana que no muestre sólo nubes, como si estuviera tan sólo flotando en el mar. Es lo humano, el prójimo, aunque en solitario; el farol en la lejana montaña, lo que hace de un territorio, canto. Y, aunque sea desesperado, puede que sea semejante, por segundos, al menos: esperanza de contigüidad, de semejanza, de sociedad, de identidad. Y si ese farol luego se apaga, creeré que hubo una calma, una paz que pudo más que el corazón ardiente, penitente o vagante.

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