16 marzo, 2017

De mis espacios

Tantos espacios, tantos he dejado invadir.
Las montañas, por no poder arribar a ellas.
Las playas, por no disfrutarlas,
como otros hacen, montones de otros.
Las ciudades, por estar invadidas como colmenas,
de trabajo/empleo y conductismo.
Pero los pueblos están llenos también,
de estados emocionales viejos,
de esperanzas ahumadas
y de paisajes de redención.

Y el espacio mío, en el tiempo, es lo mismo.
La creación más básica de fracciones de un lugar signficativo,
de un momento espacial,
una pléyade de ideas sobre el hogar, los ritos y la congruencia;
fallas que descansan sobre la expectativa de la complicidad,
coincidencias que quiero como señales divinas.

Ya no puedo instituir una espera basada en las medidas del tiempo,
que comienza o termina,
sino en mi movimiento propio.

Motus proprio me arrojo:
Esquilmar mi imaginación con proyectos de plazos
cortos, medianos, largos;
reacciones positivas a eventos adversos y
socavar la carne hacia los templos internos, y hallarlos.
Tenderme trampas,
pero no las comunes y fáciles, sino inventarlas,
y elaborar, ad baculum,
nexos entre la vida y la plenitud.

09 marzo, 2017

al farol, a la contigüidad

Una ventana es a la penumbra lo que una fisura es a la presión. Un preludio de agonía tiene en la espera del paisaje un evitamiento. Mi cuarto no tiene una puta ventana que no muestre sólo nubes, como si estuviera tan sólo flotando en el mar. Es lo humano, el prójimo, aunque en solitario; el farol en la lejana montaña, lo que hace de un territorio, canto. Y, aunque sea desesperado, puede que sea semejante, por segundos, al menos: esperanza de contigüidad, de semejanza, de sociedad, de identidad. Y si ese farol luego se apaga, creeré que hubo una calma, una paz que pudo más que el corazón ardiente, penitente o vagante.

08 marzo, 2017

Vista al Ávila

Montaña robusta entre pensamientos, cuerpo expuesto, delirios olvidados, expectativas de asombro, fines adosados al infinito, espalda al mar. Bello Monte crece mirado, y yo solo soy un balcón entre brisas frías en la mañana temprana. Yo quiebro la sed con café en mi regazo y en mis labios. Tiemblo agradecida con la caricia de este silencio que me ilustra.
1 febrero 2017