15 enero, 2016

Si el sol fuera

Apegos, muchos sellos contradichos hay en mi rígida inseguridad. En el remolino de carencias, en el ruidoso dolor de la sequía, el sol sale después de una madrugada fría y abraza consolando en tanto que hiere. Y el día se expande, con la espontaneidad vital y con el asombro humano. Ya tengo otro día, y aunque puede que la misma mirada, tengo una esperanza queda, pero esperanza. El sol nuevo siempre será consuelo, aunque la noche de vigilia duela en la cordura.

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