28 noviembre, 2010
02 agosto, 2010
Un día, a la puesta del sol, como si fuera al amanecer
Quiero llorar. Hablar con lágrimas lo inexpresable: el dolor. Lo tengo, está allí y sufre con vida propia, como si estuviera lejos de mí y me escuchara con ecos y se escuchara en un gemido.
Vivo. Lo hago porque la humedad dibuja mi cara con un llanto silencioso y siento el frío de su desnudez. La brisa la siento como una caricia que se compadece de mí. Quisiera explicarme esto, por qué llorar sin miedo, sin pavor, sin horror, sin origen…sin causa ¿Habré ignorado mi existencia que hoy la siento tan pura? ¿Será un renacimiento conocer que siento? Energías desconocidas por mí invadieron mi pecho empujándolo hacia fuera ¿Será que quiero gritar unas palabras que no conozco? ¿Cómo lo hago? Voy a caminar. Una vía oscura yace sin sombras delante de mí, toma el cuerpo del silencio que quiero contemplar y posee la soledad que quiero a mi alrededor en este momento. Quiero llorar y no siento vacíos ni fracasos ¿Qué es? Creo que hoy siento que existo. Todo a mi alrededor me lo dice. Creí conocerme capaz de vivir y era inercia. Ahora reconozco que camino con mis pies. Mi cara se contrae a la vez que mi pecho y solo exhalo tensión. Creía no poder hacerlo, no poder llegar conmigo, ni por mí. Pero hoy estoy aquí respirando y escuchándome que tengo voz, razón y calor, sintiendo que debo mirar todo para reconocerlo, para admirarlo. Los colores y las formas están allí para mí y el brillo resulta un milagro.
Quiero conocer ahora las texturas y temperaturas como si las hubiera olvidado, como si pudiera sentir más, como si pudiera aprendérmelas y evocarlas como una imagen. Me había cubierto y caminé con la sábana encima como un fantasma y por eso no me veían. Velé mis retratos con una sábana también eliminando las pruebas de mi existencia. Busqué razones para agotar mi paciencia y armé la guerra…contra mí, como un caza-fantasmas.
Ahora cruzo mis brazos para abrazarme y no para compadecerme de mí. Corrí abandonada y encontré mi propio refugio. Quiero llorar en mis brazos ahora….de alivio. Me toco la cara con las manos y las hundo en mis ojos. Allí están para mí, me comunican el milagro de ver. Siento el relieve de la cara y reconozco que ya no me expreso solo con palabras. Miro mis manos y veo un instrumento para todo. Y son mías. Y las puedo compartir. Y pueden ser generosas. Y arman paz, frotan lámparas y dan calor. Las manos son como los ojos. Viceversa. Buscan, logran, obtienen, traspasan la frontera del frío. Recorren días y noches los senderos más pesados y les importa todo porque el brillo afilado las enceguece.
26 de septiembre de 2007
Vivo. Lo hago porque la humedad dibuja mi cara con un llanto silencioso y siento el frío de su desnudez. La brisa la siento como una caricia que se compadece de mí. Quisiera explicarme esto, por qué llorar sin miedo, sin pavor, sin horror, sin origen…sin causa ¿Habré ignorado mi existencia que hoy la siento tan pura? ¿Será un renacimiento conocer que siento? Energías desconocidas por mí invadieron mi pecho empujándolo hacia fuera ¿Será que quiero gritar unas palabras que no conozco? ¿Cómo lo hago? Voy a caminar. Una vía oscura yace sin sombras delante de mí, toma el cuerpo del silencio que quiero contemplar y posee la soledad que quiero a mi alrededor en este momento. Quiero llorar y no siento vacíos ni fracasos ¿Qué es? Creo que hoy siento que existo. Todo a mi alrededor me lo dice. Creí conocerme capaz de vivir y era inercia. Ahora reconozco que camino con mis pies. Mi cara se contrae a la vez que mi pecho y solo exhalo tensión. Creía no poder hacerlo, no poder llegar conmigo, ni por mí. Pero hoy estoy aquí respirando y escuchándome que tengo voz, razón y calor, sintiendo que debo mirar todo para reconocerlo, para admirarlo. Los colores y las formas están allí para mí y el brillo resulta un milagro.
Quiero conocer ahora las texturas y temperaturas como si las hubiera olvidado, como si pudiera sentir más, como si pudiera aprendérmelas y evocarlas como una imagen. Me había cubierto y caminé con la sábana encima como un fantasma y por eso no me veían. Velé mis retratos con una sábana también eliminando las pruebas de mi existencia. Busqué razones para agotar mi paciencia y armé la guerra…contra mí, como un caza-fantasmas.
Ahora cruzo mis brazos para abrazarme y no para compadecerme de mí. Corrí abandonada y encontré mi propio refugio. Quiero llorar en mis brazos ahora….de alivio. Me toco la cara con las manos y las hundo en mis ojos. Allí están para mí, me comunican el milagro de ver. Siento el relieve de la cara y reconozco que ya no me expreso solo con palabras. Miro mis manos y veo un instrumento para todo. Y son mías. Y las puedo compartir. Y pueden ser generosas. Y arman paz, frotan lámparas y dan calor. Las manos son como los ojos. Viceversa. Buscan, logran, obtienen, traspasan la frontera del frío. Recorren días y noches los senderos más pesados y les importa todo porque el brillo afilado las enceguece.
26 de septiembre de 2007
01 julio, 2010
Nostalgia crónica
He visitado múltiples terrenos llenos de muros sin rincones.
Allá los cielos se ciernen cada tarde
y la mañana es oscura y carente de brisa.
Grito nombres al azar
De seres que puedo amar y no conozco,
De quienes sólo algunos detalles buenos detecto y asumo
con ingenuidad y melancolía.
Sin ecos, me escucharán en algún lugar,
porque el vacío entre las paredes alineadas, interrumpidas, paralelas
y sin techo,
que hacen laberinto,
absorbe, junto a esta grama verde y brillante,
el timbre de la voz,
y lo que diga, se oye como pensamiento.
Canto sin celebrar y me escucho con vida,
la que no transmito en mi marcha solitaria.
Un avión en ascenso enmudece mis compases,
A lo lejos, surcando la bruma.
Una gota tras otra caen próximas
Y la nota musical que inveterada se repite,
No es compás,
Pero si un detallable e idéntico sonido: es el tiempo.
La grama no la mueven
Ni la brisa ni los insectos.
Tampoco hay árboles ni fuentes de agua
Y la sed es una ilusión que sólo se tiene al dormir
…en los sueños.
Como la tierra y el verde terreno,
La humedad toca mi frente con agua
Y también mi pecho,
A veces mis ojos
Y mi andar sólo sabe pesar resabios, decepciones
Y elegías vetustas.
Ni el sol ni la luna llegan ni se van
Y de noche el cielo es sólo negro,
Sin nubes,
Sólo negro
y sin ojos.
Despierto y sigo allí.
Despierto y sigo allí.
Y aún tengo esperanzas,
porque tengo vacíos.
Los colores son vivos e invitan
Duermo y tengo sed,
despierto y sigo allí.
Cada segundo,
cada gota,
spera que el telóen baje
y suba,
devele
y despida.
Tengo miedo y un bastón de lanza,
Que blando al cielo
con lástima
y,
con desconfianza de mí,
apoyo.
Allá los cielos se ciernen cada tarde
y la mañana es oscura y carente de brisa.
Grito nombres al azar
De seres que puedo amar y no conozco,
De quienes sólo algunos detalles buenos detecto y asumo
con ingenuidad y melancolía.
Sin ecos, me escucharán en algún lugar,
porque el vacío entre las paredes alineadas, interrumpidas, paralelas
y sin techo,
que hacen laberinto,
absorbe, junto a esta grama verde y brillante,
el timbre de la voz,
y lo que diga, se oye como pensamiento.
Canto sin celebrar y me escucho con vida,
la que no transmito en mi marcha solitaria.
Un avión en ascenso enmudece mis compases,
A lo lejos, surcando la bruma.
Una gota tras otra caen próximas
Y la nota musical que inveterada se repite,
No es compás,
Pero si un detallable e idéntico sonido: es el tiempo.
La grama no la mueven
Ni la brisa ni los insectos.
Tampoco hay árboles ni fuentes de agua
Y la sed es una ilusión que sólo se tiene al dormir
…en los sueños.
Como la tierra y el verde terreno,
La humedad toca mi frente con agua
Y también mi pecho,
A veces mis ojos
Y mi andar sólo sabe pesar resabios, decepciones
Y elegías vetustas.
Ni el sol ni la luna llegan ni se van
Y de noche el cielo es sólo negro,
Sin nubes,
Sólo negro
y sin ojos.
Despierto y sigo allí.
Despierto y sigo allí.
Y aún tengo esperanzas,
porque tengo vacíos.
Los colores son vivos e invitan
Duermo y tengo sed,
despierto y sigo allí.
Cada segundo,
cada gota,
spera que el telóen baje
y suba,
devele
y despida.
Tengo miedo y un bastón de lanza,
Que blando al cielo
con lástima
y,
con desconfianza de mí,
apoyo.
15 junio, 2010
Otra confesión
Peleo al mar la suerte infatuante
de la desesperanza.
Al viento, los mares secos
de mi falta de fé.
Anclé en tierra miles de abusos
que a la vida fueron profanados
y contagiaron la muerte a la verdad.
Desdeñé el favor limpio de un demonio
que quería libertad,
por impía.
Y dejé de querer sin razón a un ángel,
por vergüenza de mi cuerpo,
por incertidumbre.
Y ahora sé que me rindo
sin más
A los vacuos pretextos del error
A la vanidad
Al tribunal de tus ojos
Y a la carta cierta de tu voz,
Sabiendo que desdigo de mi ego,
de mi voluntad perfecta
y del sosiego,
teniendo que amordazar mi sueño insensato
con tu mano, que dirige el silencio tenso y contenido
de un ensayo
que bosqueja vidas con sus callos
que ensaya el azar y su belleza,
la piel y su naturaleza.
de la desesperanza.
Al viento, los mares secos
de mi falta de fé.
Anclé en tierra miles de abusos
que a la vida fueron profanados
y contagiaron la muerte a la verdad.
Desdeñé el favor limpio de un demonio
que quería libertad,
por impía.
Y dejé de querer sin razón a un ángel,
por vergüenza de mi cuerpo,
por incertidumbre.
Y ahora sé que me rindo
sin más
A los vacuos pretextos del error
A la vanidad
Al tribunal de tus ojos
Y a la carta cierta de tu voz,
Sabiendo que desdigo de mi ego,
de mi voluntad perfecta
y del sosiego,
teniendo que amordazar mi sueño insensato
con tu mano, que dirige el silencio tenso y contenido
de un ensayo
que bosqueja vidas con sus callos
que ensaya el azar y su belleza,
la piel y su naturaleza.
05 junio, 2010
Contemplation de la fumée en silence
(y que me perdonen los francófonos, pero esto se me vino en francés mismo y así lo presento)
Maintenant,
je vois des tableaux de constelations
qui me donnent envie de fumer un tabac
très doucement
parmi tout le bruit qui m’entoure
où tous -les gens-
y sont partie.
Mais cela n’existe pas
quand je me plonge
dans la dimension
de la plus parfaite solitude
de cette contemplation.
Le vodka que je bois
le manque de soleil
l’ausence des voix par l’acerté bruit,
la présence sensible de plus d’alcool dans la scène,
des pas sans sons,
d’une fumée qui s’éteint
et se confond avec la lumière pale
de la nuit de ma ville;
La présence d’une fumée
qui s’éteint
due à la miopie et à l’astigmatisme
de qui vient de lire sans ses lunnettes
fait les étoiles plus éloignées
comme un souvenir vivant et présent
mais sans éclat.
Ce sont des objets de la foire
des sentiments de la joie
à laquelle je suis si d’autrui.
pourtant je vends des bibelots terrestres
et des échelles d’évasion.
Encore,
icì et ailleurs,
la vitesse des cours sans son,
sans des traces,
donne à la fumée
et aux bulles,
la hiérarchie la plus grande,
après celle des étincelles,
des mouvements
et des désirs
qui rêvent les enfants.
(fin)
(ahora en español, que no es el original)
Contemplación del humo en silencio
Ahora mismo,
veo cuadros de constelaciones
que me producen ganas de fumar un tabaco
muy lentamente
entre todo el ruido que me rodea,
donde todas -las gentes-
son parte.
pero eso no existe
cuando me sumerjo
en la dimensión
de la más perfecta soledad
de esta contemplación.
el vodka que bebo
la falta de sol
la ausencia de voces por el acertado ruido
la presencia sensible de más alcohol en la escena,
de pasos sin sonidos,
de un humo que se extiende y se confunde con la luz pálida
de la noche de mi ciudad;
la presencia de un humo
que se extiende
debido a la miopía y al astigmatismo
de quien acaba de leer sin sus lentes,
hace a las estrellas más lejanas
como un recuerdo vivo y presente
pero sin brillo.
Son objetos de la feria,
Sentimientos de la felicidad
a la que soy tan ajena,
sin embargo, vendo corotos terrestres
y escaleras de evasión.
Aún,
aquí y allá,
la rapidez de los cursos sin sonido,
sin rastros,
dan al humo
y a las burbujas
la mayor jerarquía,
después de la de las chispas,
en los movimientos
y deseos
que sueñan los niños.
Maintenant,
je vois des tableaux de constelations
qui me donnent envie de fumer un tabac
très doucement
parmi tout le bruit qui m’entoure
où tous -les gens-
y sont partie.
Mais cela n’existe pas
quand je me plonge
dans la dimension
de la plus parfaite solitude
de cette contemplation.
Le vodka que je bois
le manque de soleil
l’ausence des voix par l’acerté bruit,
la présence sensible de plus d’alcool dans la scène,
des pas sans sons,
d’une fumée qui s’éteint
et se confond avec la lumière pale
de la nuit de ma ville;
La présence d’une fumée
qui s’éteint
due à la miopie et à l’astigmatisme
de qui vient de lire sans ses lunnettes
fait les étoiles plus éloignées
comme un souvenir vivant et présent
mais sans éclat.
Ce sont des objets de la foire
des sentiments de la joie
à laquelle je suis si d’autrui.
pourtant je vends des bibelots terrestres
et des échelles d’évasion.
Encore,
icì et ailleurs,
la vitesse des cours sans son,
sans des traces,
donne à la fumée
et aux bulles,
la hiérarchie la plus grande,
après celle des étincelles,
des mouvements
et des désirs
qui rêvent les enfants.
(fin)
(ahora en español, que no es el original)
Contemplación del humo en silencio
Ahora mismo,
veo cuadros de constelaciones
que me producen ganas de fumar un tabaco
muy lentamente
entre todo el ruido que me rodea,
donde todas -las gentes-
son parte.
pero eso no existe
cuando me sumerjo
en la dimensión
de la más perfecta soledad
de esta contemplación.
el vodka que bebo
la falta de sol
la ausencia de voces por el acertado ruido
la presencia sensible de más alcohol en la escena,
de pasos sin sonidos,
de un humo que se extiende y se confunde con la luz pálida
de la noche de mi ciudad;
la presencia de un humo
que se extiende
debido a la miopía y al astigmatismo
de quien acaba de leer sin sus lentes,
hace a las estrellas más lejanas
como un recuerdo vivo y presente
pero sin brillo.
Son objetos de la feria,
Sentimientos de la felicidad
a la que soy tan ajena,
sin embargo, vendo corotos terrestres
y escaleras de evasión.
Aún,
aquí y allá,
la rapidez de los cursos sin sonido,
sin rastros,
dan al humo
y a las burbujas
la mayor jerarquía,
después de la de las chispas,
en los movimientos
y deseos
que sueñan los niños.
11 mayo, 2010
Hoy soy
Soy un puñado de emociones:
mentiras, ilusiones y verdades sin futuro;
huracanes sin refugio y lágrimas reprimidas;
lamentos sin suspiros y sonrisas en la oscuridad;
vagos remiendos, claridad a medias, potes, semillas y sequía
...estrellas en silencio, soles que no dan vida
y vida que se abre paso, como sea.
Soy todo lo que he dejado para después.
Soy juventud, miedos y tristezas tragadas como a un nudo,
fiestas paganas, ciegas y borrachas,
adolescente, irresponsable y holgazana;
Vestida de negro, rock y cigarrillos.
Soy más sueños ahora, pero no soy un superhéroe,
como antes fuera,
ni me perturban los complejos viejos,
porque tengo otros, muy míos:
nuevos y maduros.
Soy verdad cruel e hipocresía conveniente
Desinhibición por alcohol y sobrio descaro
Árida, dura, resentida, envidiosa y clara reacción de timidez,
Soy pura coraza y decepción de la humanidad,
Amor en acto y en potencia,
en movimiento.
Un cuerpo perfecto en rotación.
Soy agente y paciente:
vulnerable,
humana
y finita.
mentiras, ilusiones y verdades sin futuro;
huracanes sin refugio y lágrimas reprimidas;
lamentos sin suspiros y sonrisas en la oscuridad;
vagos remiendos, claridad a medias, potes, semillas y sequía
...estrellas en silencio, soles que no dan vida
y vida que se abre paso, como sea.
Soy todo lo que he dejado para después.
Soy juventud, miedos y tristezas tragadas como a un nudo,
fiestas paganas, ciegas y borrachas,
adolescente, irresponsable y holgazana;
Vestida de negro, rock y cigarrillos.
Soy más sueños ahora, pero no soy un superhéroe,
como antes fuera,
ni me perturban los complejos viejos,
porque tengo otros, muy míos:
nuevos y maduros.
Soy verdad cruel e hipocresía conveniente
Desinhibición por alcohol y sobrio descaro
Árida, dura, resentida, envidiosa y clara reacción de timidez,
Soy pura coraza y decepción de la humanidad,
Amor en acto y en potencia,
en movimiento.
Un cuerpo perfecto en rotación.
Soy agente y paciente:
vulnerable,
humana
y finita.
01 abril, 2010
Sal en mi mente
Un insidioso deseo de morir
y penas gráficas, recuerdos,
son todo lo último que se arrojó al charco
de mi humanidad, ya pisoteada.
Salinas a los costados del camino,
donde yacen aves esbeltas que brillan al mediodía.
Mangles en la distancia,
arcilla corrupta.
Sequía y la playa atrás, se oye
como una promesa.
Yo veo las palmas moverse
al compas incierto de un viento reseco que viene del estómago del desierto;
Veo los soles diarios extenderse como humo quieto en la orilla...
y las barcas encallarse sin remedio,
rotas y sin pesca.
Veo la luna amanecer en silencio,
casi furtiva,
en son de despedida,
y permaneciendo translúcida.
Las mañanas son más blancas
cada vez,
y
aunque el horror deje de ser pasivo,
con el calor,
tendré mas sed
y los dibujos de antaño no me la quitarán.
y penas gráficas, recuerdos,
son todo lo último que se arrojó al charco
de mi humanidad, ya pisoteada.
Salinas a los costados del camino,
donde yacen aves esbeltas que brillan al mediodía.
Mangles en la distancia,
arcilla corrupta.
Sequía y la playa atrás, se oye
como una promesa.
Yo veo las palmas moverse
al compas incierto de un viento reseco que viene del estómago del desierto;
Veo los soles diarios extenderse como humo quieto en la orilla...
y las barcas encallarse sin remedio,
rotas y sin pesca.
Veo la luna amanecer en silencio,
casi furtiva,
en son de despedida,
y permaneciendo translúcida.
Las mañanas son más blancas
cada vez,
y
aunque el horror deje de ser pasivo,
con el calor,
tendré mas sed
y los dibujos de antaño no me la quitarán.
13 marzo, 2010
Rotación
Buscando abrigos,
someto mis soledades a la hostilidad del viento del desierto.
La sequía y el sol saben doler cuando se les observa en retrospectiva,
pero yo les doy la espalda,
aún sola
y, a las inclemencias de la intemperie,
me entrego,
en el mar,
a navegar:
nadando la espera activa de mi destino.
Zarpo, y bajo él:
las llanuras,
las cordilleras,
los misterios,
las formas nuevas:
el silencio que vibra elocuente mucho conocimiento.
Floto,
soy superficie arrastrada con el viento
comulgo con las estrellas,
porque en la noche
el cielo y el mar son lo mismo…
y yo sólo soy lo que veo
sin orden
y sin una sola palabra,
con todo.
El sol me abraza
y soy
expectante,
la temperatura del joven estío
y la candidez de un barco de vela.
A lo alto del mástil,
mi bandera flota, y me desprendo,
agitada con el viento y las aves acompañándome,
libre y sin fronteras,
temiendo el dolor de otra transformación.
La arena de la playa se incorpora en mi piel
como su amante,
y lleno de copas,
soy un continente de deseos,
desilusiones, reveses,
y nuevas esperanzas.
someto mis soledades a la hostilidad del viento del desierto.
La sequía y el sol saben doler cuando se les observa en retrospectiva,
pero yo les doy la espalda,
aún sola
y, a las inclemencias de la intemperie,
me entrego,
en el mar,
a navegar:
nadando la espera activa de mi destino.
Zarpo, y bajo él:
las llanuras,
las cordilleras,
los misterios,
las formas nuevas:
el silencio que vibra elocuente mucho conocimiento.
Floto,
soy superficie arrastrada con el viento
comulgo con las estrellas,
porque en la noche
el cielo y el mar son lo mismo…
y yo sólo soy lo que veo
sin orden
y sin una sola palabra,
con todo.
El sol me abraza
y soy
expectante,
la temperatura del joven estío
y la candidez de un barco de vela.
A lo alto del mástil,
mi bandera flota, y me desprendo,
agitada con el viento y las aves acompañándome,
libre y sin fronteras,
temiendo el dolor de otra transformación.
La arena de la playa se incorpora en mi piel
como su amante,
y lleno de copas,
soy un continente de deseos,
desilusiones, reveses,
y nuevas esperanzas.
12 febrero, 2010
Con todo
Dejé de cantar hace tiempo. No me dí cuenta. Creí que todo estaba en su lugar, hasta que escuche una voz cantando mis pensamientos y no la pude reproducir. Se había enmudecido mi instinto musical, mi ímpetu, mi vehemencia, mi dolor. Y tuve miedo de hablar entonces, porque no podrìa saber si sólo pensaba desde hace tiempo.
Corrí al patio, al frente de mi casa y me senté, con los ojos muy abiertos y todo estaba claro. Con sus colores múltiples las cosas me trasmitían vida, sensación, emoción, vibración y todo corríó como un sin-fin, hablándome. Mientras el viento me acariciaba facialmente y tan humanamente alegre, sentí aquietar el dolor después de un suspiro. Una exhalación de alivio que colmó mis pulmones de paz y, volviendo a llenarse, lo hicieron del color de la contemplación de la luna. Así, en la noche, más altos, los sonidos llegaban a mí colmados de matices y desaparecían cuando me entregaba al sueño, un hondo submarino que me trae de vuelta tras recorrer las profundas cordilleras de los océanos.
Despertar luego con el sol, me trajo cálidamente a la superficie de la vigilia. Ahora entendía lo que nunca y las cosas no volvieron a ser sueños. Caminando, volví a ver lo de ayer y a escuchar lo cotidiano. Y permanecí en silencio, cantando…
Corrí al patio, al frente de mi casa y me senté, con los ojos muy abiertos y todo estaba claro. Con sus colores múltiples las cosas me trasmitían vida, sensación, emoción, vibración y todo corríó como un sin-fin, hablándome. Mientras el viento me acariciaba facialmente y tan humanamente alegre, sentí aquietar el dolor después de un suspiro. Una exhalación de alivio que colmó mis pulmones de paz y, volviendo a llenarse, lo hicieron del color de la contemplación de la luna. Así, en la noche, más altos, los sonidos llegaban a mí colmados de matices y desaparecían cuando me entregaba al sueño, un hondo submarino que me trae de vuelta tras recorrer las profundas cordilleras de los océanos.
Despertar luego con el sol, me trajo cálidamente a la superficie de la vigilia. Ahora entendía lo que nunca y las cosas no volvieron a ser sueños. Caminando, volví a ver lo de ayer y a escuchar lo cotidiano. Y permanecí en silencio, cantando…
30 enero, 2010
Esquela al movimiento
(Lugar y fecha)
Maracaibo, cada noche de vida mía del siglo XX y XXI
(Destinatario)
Quejido de guitarras;
Resuello ejecutor de la flauta trasversa;
Todo aquello que descansa y toma impulso;
Hojas que caen y el viento arrastra,
Médanos que, en vuelo, rascan el asfalto,
Uñas que frotan con entusiasmo, dando placer a la piel;
Vibración residual:
(Introducción)
Siento el mundo desplazarse,
elevarse
y caer
a cierta poca distancia.
ir rebotando suave, casi imperceptible,
palpitando grave e indolente
entre murallas de sal.
(Cuerpo del mensaje, tesis)
La noche no miente
y suelta,
a su antojo,
una tras otra,
confesiones
que gimen verdades frescas,
nuevas declaraciones de viejas culpas,
hábitos aceptados, pero señalados a espaldas,
llantos escondidos en la ducha,
o bajo lentes de sol
tras la larga cola del banco.
Todas se sientan,
a turnos,
en una espera
que suele llegar a ver la mañana curtida del insomnio.
Todas las sospechas apuntan
a aquello que habla de la nostalgia
en los gestos ajenos sin voz
la carrera lúdica de un niño
y la fragancia matutina de café en los pueblos andinos.
Todo dice del cuerpo
de la respiración insaciada
del suspiro, la compulsión,
el espasmo y el dolor,
que existen sin hambre ni prohibición.
Todo apunta al roce
que se vuelve frío por inexistente
a la música que viaja y hace viajar
y al susurro de quien sueña y habla dormido.
Se orienta todo al bramido
que el mar empuja en la costa,
amenizando la puesta del sol;
a la trayectoria que su agua dibuja impaciente, determinada y constante,
porque es acción y no soporte.
a la sal que mancha y corroe
al viento que arrastra las voces y las botellas con mensajes.
(Conclusión y cierre: antítesis tácita; síntesis)
Pero la duda del destino del mar,
del lugar donde se apaga un pensamiento,
donde nace el fuego y a dónde va,
donde queda lo insaciado
no me dice que la materia sólo se transforma
pero imposible su destrucción, su creación.
la energia es mi cuerpo, es una identidad, una ecuación materia-energía.
¿y cómo muero? ¿y cómo nazco?
¡Me niego a ser una secuela de otra experiencia!
(Despedida)
Sinceramente,
(Remitente)
Mina
Maracaibo, cada noche de vida mía del siglo XX y XXI
(Destinatario)
Quejido de guitarras;
Resuello ejecutor de la flauta trasversa;
Todo aquello que descansa y toma impulso;
Hojas que caen y el viento arrastra,
Médanos que, en vuelo, rascan el asfalto,
Uñas que frotan con entusiasmo, dando placer a la piel;
Vibración residual:
(Introducción)
Siento el mundo desplazarse,
elevarse
y caer
a cierta poca distancia.
ir rebotando suave, casi imperceptible,
palpitando grave e indolente
entre murallas de sal.
(Cuerpo del mensaje, tesis)
La noche no miente
y suelta,
a su antojo,
una tras otra,
confesiones
que gimen verdades frescas,
nuevas declaraciones de viejas culpas,
hábitos aceptados, pero señalados a espaldas,
llantos escondidos en la ducha,
o bajo lentes de sol
tras la larga cola del banco.
Todas se sientan,
a turnos,
en una espera
que suele llegar a ver la mañana curtida del insomnio.
Todas las sospechas apuntan
a aquello que habla de la nostalgia
en los gestos ajenos sin voz
la carrera lúdica de un niño
y la fragancia matutina de café en los pueblos andinos.
Todo dice del cuerpo
de la respiración insaciada
del suspiro, la compulsión,
el espasmo y el dolor,
que existen sin hambre ni prohibición.
Todo apunta al roce
que se vuelve frío por inexistente
a la música que viaja y hace viajar
y al susurro de quien sueña y habla dormido.
Se orienta todo al bramido
que el mar empuja en la costa,
amenizando la puesta del sol;
a la trayectoria que su agua dibuja impaciente, determinada y constante,
porque es acción y no soporte.
a la sal que mancha y corroe
al viento que arrastra las voces y las botellas con mensajes.
(Conclusión y cierre: antítesis tácita; síntesis)
Pero la duda del destino del mar,
del lugar donde se apaga un pensamiento,
donde nace el fuego y a dónde va,
donde queda lo insaciado
no me dice que la materia sólo se transforma
pero imposible su destrucción, su creación.
la energia es mi cuerpo, es una identidad, una ecuación materia-energía.
¿y cómo muero? ¿y cómo nazco?
¡Me niego a ser una secuela de otra experiencia!
(Despedida)
Sinceramente,
(Remitente)
Mina
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)