Tengo una certeza, un instante de plenitud que borra toda laceración. Las palabras desaparecieron de mi lengua y el pensamiento se detuvo. Deseo saborear la luminosidad de este bien. Pero, ya, ahora, ya no, la incertidumbre reanuda su insistente exploración del mundo, duda de lo visto y pretende lo oculto. La búsqueda está allí mordiendo el aire de nuevo. La virtud seduce pero es dual: descubrir es tener celos del futuro. El momento fugaz vibra en mí todavía con una luz que tiembla a lo lejos, ondeando la mano en despedida.
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