04 noviembre, 2018

Coriolis

Mi cuerpo es un barco, es alas ansiosas de geografía. Quizás un día me ocupe de describir mi entorno inmediato con la calma, con el sosiego sano del sedentario. Puede que ancle o aterrice, no cuando esté cansada de volar, sino cuando la tierra reposada cante las melodias, cuando oiga la nota allí donde estoy y ya no provenga de la montaña o del desierto distante, ni del viento que recibo en caricia en pleno vuelo.