01 abril, 2010

Sal en mi mente

Un insidioso deseo de morir
y penas gráficas, recuerdos,
son todo lo último que se arrojó al charco
de mi humanidad, ya pisoteada.

Salinas a los costados del camino,
donde yacen aves esbeltas que brillan al mediodía.
Mangles en la distancia,
arcilla corrupta.
Sequía y la playa atrás, se oye
como una promesa.

Yo veo las palmas moverse
al compas incierto de un viento reseco que viene del estómago del desierto;
Veo los soles diarios extenderse como humo quieto en la orilla...
y las barcas encallarse sin remedio,
rotas y sin pesca.

Veo la luna amanecer en silencio,
casi furtiva,
en son de despedida,
y permaneciendo translúcida.

Las mañanas son más blancas
cada vez,
y
aunque el horror deje de ser pasivo,
con el calor,
tendré mas sed
y los dibujos de antaño no me la quitarán.